EN

CARLOS SANDOVAL MENDOZA



Post-COVID Series, 98/98

Berlín, Cuernavaca, 2021–2025

Tinta sobre papel, 15 × 15 cm sobre papel A4 libre de ácido

Proyección anidada e interrumpida con una app de retratos con IA,
que colapsa imágenes arbitrarias en un estrecho espacio de retratos en pocos pasos recursivos

Colección completa: las 98 obras

2023–24, Chongqing International Culture Art Center, Chongqing, China
Exposición colectiva, curaduría de Pashmin Art Management


 

Post-COVID #61

CS: POST-COVID #61

 

Tres cosas sucedieron al mismo tiempo: la pandemia nos encerró a todos, la IA empezó a entrar en nuestra vida cotidiana y, en la primavera de 2021, recorrí 1,600 kilómetros en bicicleta, solo, por cuatro países. Ese viaje, en pleno confinamiento, fue una decisión de supervivencia, no un “proyecto” ni una protesta. Fue la manera no sólo de volver a llenar mis pulmones con libertad, sino de escapar de las restricciones y de un paisaje urbano distópico de rostros que ya no se dejaban observar.

El viaje fue también interior. Cada noche dormía aislado en un bosque distinto. Sólo me acompañaban la distancia, el ruido mental y el silencio de los árboles, sombras imponentes apenas visibles a medianoche. Si las series Monas y Tent Visions nacen ahí, afuera, la serie Post-COVID es el registro interior: lo que me ocurrió adentro, cuando la interrupción fue total. Pero, como siempre, yo las historias no me las creo, y las mías menos. Eso se refleja en el procedimiento de esta serie de casi cien dibujos.

Una de las primeras apps de retratos con IA usaba una tecnología hoy superada. Por las huellas que dejaba en sus imágenes, era probablemente una red GAN: entrenada con retratos clásicos europeos, transformaba las selfies de los usuarios en retratos al estilo del siglo XVIII, todos de personas blancas, casi plagiados de un museo europeo. Con una selfie, la app devolvía cuatro retratos ya formados, con pocas diferencias entre sí, para que el feliz usuario escogiera. Yo, en cambio, la forzaba a una antipareidolia: buscar patrones donde no había ninguno. Sus primeras cuatro imágenes de salida ya no eran objetos ni rostros. Salvaba una y la devolvía como imagen de origen, y con cada vuelta a la app le resultaba más fácil encontrar sus patrones.

Pero esta historia tampoco me la creí: yo detenía el proceso iterativo, escogía la imagen más interesante y después la transducía a tinta, con lujo de detalles, en un trabajo que era a la vez obsesión e introspección. Mi trazo entraba justo en el punto en que yo abortaba la feto-forma del algoritmo. Una antipareidolia que se convertía en antimorfosis. Desde luego, ni me transformé del todo ni me reinventé, pero tampoco soy el mismo: la autobiografía lineal queda rota a medio camino, y es a medio camino donde me encuentro mejor plantado.

Célula madre 1: objetos encontrados, acomodados y fotografiados para la app Célula madre 2: objetos encontrados, acomodados y fotografiados para la app Célula madre 3: objetos encontrados, acomodados y fotografiados para la app Célula madre 4: objetos encontrados, acomodados y fotografiados para la app Célula madre 5: objetos encontrados, acomodados y fotografiados para la app Célula madre 6: objetos encontrados, acomodados y fotografiados para la app

CS: CÉLULAS MADRE, HECHAS PARA ALIMENTAR A LA APP

Si bien la mediación tecnológica comenzó con la app, la fotografía irrumpió en el proceso casi de manera involuntaria. Con el uso aprendí a predecir, a medias, cómo la app (PortraitAI) interpretaría mis fotos. Empecé a fotografiar texturas, a componer y a manipular objetos encontrados que pudieran servir como células madre. Como la app influía en mi manera de fotografiar, el dibujo empezaba en realidad con la foto. Pero la app fue, desde el inicio, una herramienta más, como los objetos mismos, la cámara, el papel y la tinta: juntos formaban un campo no jerárquico.

Post-COVID #28

CS: POST-COVID #28, BASADO EN LA TERCERA CÉLULA MADRE

¿Desfosilización?

Después de concluir la serie, seguí jugando con la app en mis ratos de ocio: fotografiaba cualquier cosa para retarla a encontrar rostros, hasta que, en 2026, descubrí su "update". La versión nueva aún recorre varios pasos que acercan la imagen a un rostro, pero cuando no logra formarlo, ya no realiza sus cuatro "intentos": corta el proceso y superpone de inmediato un rostro genérico. La empresa incorporó así, ya fuera por razones éticas, de mercado o económicas, algo que mi procedimiento había anticipado: cortar de golpe la metamorfosis. Lo que agregó por su cuenta fue sustituir el retrato eurocéntrico, al que antes llegaba por defecto, por una imagen descontextualizada. Ver desfosilización y antipareidolia.

Los rastros de la serie Post-COVID (las fotos, las secuencias interrumpidas de la app y los propios dibujos) se convirtieron en el único testimonio de cómo funcionaba aquella versión de PortraitAI en su conjunto: algunos pasos todavía sobreviven, enterrados bajo la versión nueva, pero no su destino. Y quizá por una razón. En las reseñas de la app, un usuario escribió: "La IA parece ser racista. Mis amigos afroamericanos se están volviendo todos blancos. Me parece problemático, porque el mensaje es que lo negro está mal y que sólo lo blanco es 'normal' y deseable" (traducción mía). La propia empresa lo reconoció en la misma página de la App Store, con una disculpa porque su IA había sido entrenada sobre todo con retratos de personas de origen europeo. La discusión no se da sólo aquí: a la IA se la ha acusado no solamente de racismo, sino de neocolonialismo, conformismo, opiniones sesgadas y verdades a medias. Pero ese es otro tema; aquí vamos a hablar de la desfosilización.

No uso la palabra "fósil" a la ligera: en paleontología, los somatofósiles son restos del cuerpo de un organismo; los icnofósiles, huellas de su actividad; y los moldes y vaciados conservan su forma en otro material cuando el cuerpo ya no existe. En esta serie, el cuerpo, aquella versión de PortraitAI, ya no existe: de él sólo quedan algunos pasos sueltos, enterrados bajo la versión nueva, como fragmentos de un esqueleto. Las secuencias interrumpidas que guardé son sus icnofósiles: huellas de cómo se movía, impresas en mis fotos como en un sedimento. Y los dibujos son moldes: conservan su forma en otro material, tinta sobre papel, que no depende de ninguna máquina para ser leído.

Foto tomada para la app, 2025 PortraitAI, versión anterior: paso 1 de la secuencia anidada PortraitAI, versión anterior: paso 2 de la secuencia anidada PortraitAI, versión anterior: paso 3 de la secuencia anidada Post-COVID #97, uno de los últimos dibujos de la serie

CS: 2025: FOTO TOMADA PARA LA APP, TRES PASOS ANIDADOS EN PORTRAITAI (VERSIÓN ANTERIOR) Y POST-COVID #97, UNO DE LOS ÚLTIMOS DIBUJOS DE LA SERIE

PortraitAI en 2026: paso 1 de la secuencia anidada PortraitAI en 2026: paso 2 de la secuencia anidada PortraitAI en 2026: paso 3 de la secuencia anidada PortraitAI en 2026: paso 4 de la secuencia anidada La imagen final que produjo PortraitAI en 2026

CS: 2026: LA MISMA FOTO (ARRIBA, A LA IZQUIERDA) EN LA PORTRAITAI DE HOY: CUATRO PASOS PARECIDOS Y LA IMAGEN FINAL

Mientras tanto, millones de imágenes de las primeras apps de IA están dispersas en servidores, sin autor ni contexto. A diferencia del Antropoceno, cuyos plásticos y cenizas marcarán las rocas durante millones de años, este "IA-ceno" quizá no deje ninguna capa legible. Su capa material sí quedará: chips, minerales, basura electrónica. Lo que se pierde es la inscripción. Una sola imagen ya está repartida en los sectores de un disco, unida sólo por punteros que indican dónde está cada fragmento y cuál sigue. Si se pierden los punteros, los fragmentos quedan como huesos sin anatomía, y a diferencia del hueso, ningún fragmento significa nada por sí solo. Cuando el disco se degrada, el soporte sobrevive como un fósil vacío: el objeto queda, la imagen no.

Lecho de huesos de bisonte excavado en Hudson-Meng, Nebraska: cientos de huesos mezclados sin orden anatómico

LECHO DE HUESOS DE BISONTE EN HUDSON-MENG, NEBRASKA, DE HACE UNOS 10,000 AÑOS: HUESOS DISPERSOS, SIN ANATOMÍA. FOTO: SKYBIRDFOREVER, CC BY-SA 3.0

Lo paradójico es que la IA necesita de los estratos que ella misma destruye. Si se "alimenta" de su propia producción, colapsa: lo original desaparece y todo converge hacia lo ya procesado. Por eso, a las empresas de IA se les ofrecieron libros publicados antes de 2022 (libres de contaminación por IA). Anthropic, por ejemplo, según documentos judiciales, compró millones de libros impresos, los cortó, los escaneó en masa y los destruyó. La empresa no niega el escaneo destructivo; sólo afirma que ninguno de esos libros era raro ni antiguo. Pero, según documentos internos citados por Snopes, compraba con énfasis en títulos "menos comunes", y uno de esos documentos define el proyecto como un esfuerzo por "escanear destructivamente todos los libros del mundo". El fósil de papel se tritura y queda una copia digital, frágil y privada.

En comparación con la destrucción inmisericorde de nuestro legado bibliográfico, la desfosilización de la IA parecería banal, pero este fenómeno también impediría reconstruir de manera confiable qué fue esta tecnología (a menos que exista un repositorio de versiones de IA de acceso libre): el supuesto "quantum leap" de la tecnocultura del siglo XXI y la "revolución social y tecnológica" corren el riesgo de no dejar huella. De ahí estos términos, que pueden consultarse en mi Lexicon: Arqueología de la IA y Paleontología de la IA.

Referencias

Gabbott, Sarah y Jan Zalasiewicz. Discarded: How Technofossils Will Be Our Ultimate Legacy. Oxford University Press, 2025.

Maiberg, Emanuel. "AI Companies Are Buying Tons of Old Books Because They're Free of AI Slop". 404 Media, 21 de julio de 2026.

Parikka, Jussi. A Geology of Media. University of Minnesota Press, 2015.

Shumailov, Ilia et al. "AI models collapse when trained on recursively generated data". Nature 631, págs. 755-759, 2024.

Zalasiewicz, Jan et al. "The technofossil record of humans". The Anthropocene Review 1 (1), págs. 34-43, 2014.

"Are AI companies scanning and destroying millions of books, including rare titles?". Snopes, 2026.

"This Dutch bookseller thought a request for 3,000 copies was 'spam or phishing.' Instead, AI companies are scanning and destroying books to train AI". Fortune, 31 de julio de 2026.

Bartz v. Anthropic. Resolución del juez William Alsup, Tribunal de Distrito de Estados Unidos para el Distrito Norte de California, junio de 2025.

 

Serie Post-COVID, autorretrato interrumpido 31 de 98

 

Serie Post-COVID, autorretrato interrumpido 36 de 98

 

Serie Post-COVID, autorretrato interrumpido 38 de 98

 

Serie Post-COVID, autorretrato interrumpido 45 de 98

 

Serie Post-COVID, autorretrato interrumpido 46 de 98

 

Serie Post-COVID, autorretrato interrumpido 48 de 98

 

Serie Post-COVID, autorretrato interrumpido 49 de 98

 

Serie Post-COVID, autorretrato interrumpido 57 de 98

 

Serie Post-COVID, autorretrato interrumpido 59 de 98

 

Serie Post-COVID, autorretrato interrumpido 60 de 98

 

Serie Post-COVID, autorretrato interrumpido 61 de 98

 

Serie Post-COVID, autorretrato interrumpido 62 de 98

 



 

 

Imagen ampliada